Qué es la partición de la herencia y cómo se hace
La partición de la herencia es el acto mediante el cual los herederos distribuyen entre sí los bienes, derechos y obligaciones que conforman el caudal relicto. Se realiza tras la declaración de muerte y antes de la adjudicación final de los bienes. Puede ser interna (entre los herederos) o externa (cuando se transmite a terceros). La partición puede realizarse por acuerdo entre los herederos, mediante escritura pública o notarial, o por sentencia judicial si hay desacuerdo. El Código Civil establece en el Artículo 1007 que la partición debe ser igual y conforme a los bienes heredados, salvo que se haya dispuesto en testamento. Si no existe testamento, se aplica la sucesión intestada regulada en los Artículos 913 a 929 del Código Civil. La partición puede ser real (cuando se adjudican bienes concretos) o legal (cuando se asignan cuotas proporcionalmente). En caso de bienes inmuebles, es obligatorio el registro en el Registro de la Propiedad tras la escritura. Si hay deudas, los herederos responden solidariamente hasta el valor del caudal relicto. La omisión de la partición puede generar litigios y retrasar la transmisión de bienes. El notario es clave para garantizar la validez y seguridad jurídica del acto.
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